Gonzalo Suárez, uno de los creadores más poliédricos, innovadores e influyentes de la cultura española contemporánea, ha fallecido dejando tras de sí un legado monumental que abarca la literatura, el periodismo, el guionismo y la dirección cinematográfica.
A lo largo de más de medio siglo de carrera, Suárez destacó por un estilo vanguardista, rompedor e inconfundible que desafió constantemente las fronteras entre la realidad, la fantasía y el propio lenguaje.
Un pionero de la narrativa y el cine español
Nacido en Oviedo en 1934, Gonzalo Suárez comenzó su andadura pública a través del periodismo deportivo bajo el seudónimo de Martin Girard, para luego dar el salto a la literatura y al cine a finales de la década de 1960. Fue una de las figuras clave de la llamada Escuela de Barcelona, una corriente cinematográfica que buscaba renovar el lenguaje audiovisual español con propuestas modernas, líricas y alejadas del cine académico convencional.
En su faceta cinematográfica, dirigió y escribió más de una docena de largometrajes que marcaron a varias generaciones. Entre sus obras más aclamadas figura Remando al viento (1987), con la que obtuvo la Concha de Plata al Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el Premio Goya a la Mejor Dirección. La película recreaba con maestría la célebre noche en Villa Diodati donde Mary Shelley concibió a Frankenstein.
Otras cintas fundamentales de su filmografía incluyen Ditirambo (1969), La regenta (1974) —adaptación televisiva y cinematográfica de la obra de Leopoldo Alas "Clarín"—, Epílogo (1984), El detective y la muerte (1994) y El portero (2000).
Literatura sin ataduras
Como escritor, Suárez publicó más de una veintena de libros entre novelas, relatos y ensayos. Obras como De cuerpo presente, Trefe, La reina roja o El hombre que se tiró por el balcón dieron cuenta de su dominio de la ironía, el surrealismo y el juego narrativo. Su talento literario fue reconocido con importantes galardones, entre ellos el Premio Nacional de Cinematografía y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
Su obra se caracterizó siempre por la independencia creativa y el rechazo a encasillarse en géneros tradicionales. La cultura hispana despide a un artista inclasificable que convirtió la imaginación en su principal seña de identidad.